MotoScooter
Cualquier persona que entienda algo de motos sabe qué moto es un Tmax… El mundo del scooter ha evolucionado tanto, que incluso podemos empezar a llamar moto a un scooter.
En Italia, el Tmax es un fenómeno de ventas, y en nuestro país va camino de ello porque en este 2007 ocupa la posición número 13 –lagarto, lagarto…– con cerca de 2.700 unidades vendidas. Nada mal si contamos que es de largo el maxiscooter más vendido y que está por delante de motos como la Suzuki DL 650, la Honda Hornet o la Yamaha R6… y no es nada económico porque su precio supera ¡los 9.000 euros! La pregunta está clara: ¿qué tiene el Tmax que no tengan otros scooters?
En el año 2001, Yamaha presentó el XP 500, a priori un scooter que escondía bajo su carrocería una moto en toda regla. Rápidamente se empezó a hacer popular por sus buenas maneras y, a pesar de su elevado precio para tratarse de una moto automática, perdón, scooter, el número de ventas no dejó de subir. En el año 2004 se decidió realizarle algunos cambios, como la inyección electrónica y un segundo disco de freno en el tren delantero, cambios muy celebrados entre los seguidores del popular scooter. Esta significativa mejora animó a muchos pretendientes a vender su moto grande y a pasarse a algo más cómodo, sí, sí, habéis leído bien, mucha gente cambia su moto de media o alta cilindrada para comprarse el Tmax.
El perfil base del comprador del Tmax es gente experimentada en el mundo de las dos ruedas, normalmente residentes en núcleos urbanos o sus alrededores. Éstos precisan de una herramienta de transporte cómoda, pero sin renunciar al placer de una parte ciclo que les transmita sensaciones, incluso, y si se lo exiges, sensaciones de moto deportiva, y además con un motor que te arranca una sonrisa cada vez que lo conduces.
Estaba esperando el momento de probar el nuevo Tmax con mucha impaciencia porque un servidor posee uno del año 2001 del que estoy enamorado; por tanto podréis imaginaros con qué ganas cogí el nuevo. También he podido probar en distintas ocasiones el modelo de inyección, y puedo asegurar que hay una diferencia importante entre el de carburador y el inyectado. El motor del nuevo modelo cuenta con un hándicap, ya que ha de superar la nueva normativa Euro 3, y por lo general los motores adaptados sufren por ello una reducción de potencia, aunque, a pesar de dar un poquito menos de chicha en nuestro banco de pruebas, en marcha casi ni se nota, palabra.
El motor de esta Yamaha es, junto con su parte ciclo, el responsable de su buen hacer. Recordemos que este bicilíndrico paralelo horizontal de 499 cc cuenta con una tercera biela con un falso pistón, que actúa a modo de árbol de equilibrado y que es de refrigeración líquida con 8 válvulas, además su alimentación es por inyección. Si el motor ahora rinde una potencia de 47,5 CV y el de carburadores entregaba 49 CV, podría parecer que se ha perdido brío, pero la patada se mantiene inalterada. Esta potencia es entregada de una manera muy especial: al ser un motor con un equilibrado de motor tan peculiar, la potencia es entregada de una manera muy progresiva, pero realmente contundente.
Podríamos decir que el motor brilla en su rendimiento cuando ya va lanzado, por tanto en las recuperaciones a cualquier régimen. No es que no tenga salida –que sí la tiene y muy generosa–, sino que en las recuperaciones es donde se muestra realmente demoledor. Su gran finura mecánica y su transmisión automática, que combina el variador inercial junto con una transmisión por cadena (interna), hacen del Tmax una moto, perdón de nuevo, un scooter muy placentero y sobre todo facilísimo de conducir.
(Más información en Solo Moto número 1647)